Orientada por principios de economía circular, esta startup de Concepción confecciona estos productos para construcción con propiedades de aislación térmica, acústica y contra el fuego. Ad portas de salir a la venta, en junio próximo, Aislacor se propone fabricar hasta un millón de metros cuadrados de paneles, lo que equivale al 4% del mercado de la aislación en Chile. Una de sus plantas funciona en el histórico edificio de la fábrica Bellavista Oveja Tomé.
Cinco o seis camiones diarios de corteza de eucaliptus quedaban arrumbados en el trabajo que realiza la empresa Forestal Collicura, que pertenece al Grupo Esquerré, una familia de origen francés que lleva más de un siglo en la zona de Concepción con una gran diversificación en distintos rubros. En algún minuto, dentro de Forestal Collicura surgió la necesidad de qué hacer con estos cerros de residuos acumulados. En la faena común, Collicura le vende chips de eucaliptus a grandes compañías de celulosa y dentro de ese proceso siempre sobraban grandes cantidades de residuos de corteza de eucaliptus.
Comúnmente lo que se hace con esa corteza es quemarla como biomasa, y en otros países la empresa logró corroborar que incluso la entierran y la llenan de cal. En Collicura, sin embargo, tenían la idea de volverla un producto sustentable, circular, que cobrara una segunda vida. Esa fue la semilla de la empresa Aislacor, hoy a punto de salir al mercado, y cuya propuesta consiste en fabricar paneles sustentables hechos a partir de esa corteza de eucaliptus acumulada en grandes volúmenes.
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